El corazón bombea la sangre a través de las arterias para llevar el oxígeno y los nutrientes a todas las células del cuerpo. La presión arterial (PA) es la fuerza que ejerce la sangre sobre las paredes de las arterias. Es decir, es lo mismo que la presión que lleva el agua dentro de una tubería. 

La PA se registra con dos números, por ejemplo 125/70. El primero indica lo que se llama presión arterial sistólica (PAS) o máxima (el corazón se contrae y manda sangre al resto del cuerpo). El segundo es la presión arterial diastólica (PAD) o mínima (presión entre latidos del corazón, éste se encuentra relajado).

La hipertensión arterial (HTA) se define como la elevación crónica de la PAS, la PAD o de ambas. En otras palabras, una persona es hipertensa si sus cifras de presión arterial (máxima, mínima o ambas) se mantienen por encima de 140/90 en consulta.

En todas las edades, se diagnosticará a una persona como hipertensa tras la comprobación de los valores de PA en dos o más medidas, que se deben tomar en, al menos, dos o más ocasiones separadas varias semanas. Una única toma de PA elevada no es suficiente para realizar el diagnóstico.

En España se estima que existen unos 14 millones de hipertensos. A partir de los 55-60 años aumenta mucho el número de personas que padecen HTA, llegando a superar el 65%. Llama la atención que sólo un 65% de los hipertensos conoce su diagnóstico (el 35% no saben que son hipertensos), estando el 85% de ellos tratados. De los que reciben tratamiento farmacológico, sólo se consigue el control en el 29,5%. Es decir, hay mucha gente que desconoce que es hipertensa, y de los que lo conocen, pocos tienen controlada la enfermedad.

La HTA es probablemente el problema de salud pública más importante en los países desarrollados. Es una enfermedad frecuente, sin síntomas (silenciosa), fácil de detectar, que se asocia a incapacidad, disminución de la calidad de vida y mortalidad prematura si no recibe tratamiento. El aumento en la probabilidad de tener eventos cardiovasculares graves (riesgo cardiovascular) está directamente relacionado con cifras de PA elevadas. La HTA no tratada durante mucho tiempo va a ir provocando daños en el riñón, en el corazón, en el cerebro y en general en todos los órganos del cuerpo. Se conoce también a esta enfermedad como el “asesino silencioso”, y por eso es fundamental tener claras las pautas para detectarla cuanto antes y, una vez diagnosticada, poder controlarla, con cambios en la dieta, en el estilo de vida y con medicación. Hoy por hoy no tiene cura, pero el objetivo debe ser mantener los valores por debajo de 140/90. Para ello es necesaria la implicación del paciente, que cuenta además con la ayuda del médico y del farmacéutico.

Recomendaciones

  • Manténgase en un peso saludable: esto por sí solo puede ayudar a bajar la presión arterial alta. Comer menos grasa también previene la posibilidad de sufrir infartos de corazón o cerebrales. Tenga mucho cuidado con las grasas hidrogenadas o las grasas trans, así como también con el azúcar que se esconde con otros nombres como “sucrosa”, “dextrosa”, “fructosa” y “glucosa” de las bebidas frutales y gasificadas. Coma fruta y verdura cruda o ligeramente cocida al vapor, en vez de hervida, para que sea lo más nutritiva posible. Está comprobado que el jugo de remolacha sirve para bajar la presión arterial. Evite comer alimentos fritos.
  • Reduzca el consumo de sal: recuerde que los alimentos procesados “esconden” mucha sal, y que la mayoría de los panes, cereales, sopas y salsas tienen un contenido de sal muy alto. Siempre que pueda, lea las etiquetas de información nutricional. El exceso de sal lleva a la retención de líquidos por el riñón y de ahí la subida de PA.
  • Reduzca el consumo de cafeína: tenga en cuenta que algunas bebidas energizantes y gaseosas, así como el café y el té, contienen cafeína.
  • No tome alcohol en exceso: no se pase de las recomendaciones diarias, que suelen ser de 2 vasos o copas para los hombres y de 1 vaso o copa para las mujeres, como máximo (1 vaso o copa equivale a una cerveza pequeña o copa de vino).
  • Haga actividad física regular: intente hacer unos 30 minutos de actividad física por día. Para que la actividad física dé resultados, tiene que sentir más calor, se le tiene que acelerar la respiración y el corazón le tiene que latir más rápido de lo normal. Esto ocurre con ejercicio aeróbico, como caminar, correr, montar en bicicleta o nadar.
  • Deje de fumar: El tabaquismo hace que las arterias se tapen mucho más rápido, además de causar muchos otros problemas de salud. La presión arterial aumenta mientras se fuma un cigarrillo.
  • Tome correctamente sus medicamentos para la PA: Aunque su PA esté dentro de los valores normales tiene que seguir tomando la medicación prescrita.
  • Mídase regularmente la PA: En la farmacia podemos hacerle un programa de seguimiento que puede ser beneficioso para usted y su salud. Si prefiere medirse la PA en casa, consúltenos y le explicaremos la forma correcta de hacerlo.
  • Relájese. El estrés sube la presión arterial: Así que evite el estrés, dentro de lo posible, y tenga momentos de relajación. Uno puede relajarse de varias maneras, con un momento tranquilo a solas, socializando, haciendo actividad física o riéndose.

Y recuerde, SU SALUD ES NUESTRO COMPROMISO